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"La Peña de los JoseTomasistas" - Diario Palentino ( Junio 2008)
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García Márquez me dijo un día que el periodismo es el poder sin trono. El trono de la fiesta de los toros lo ocupa, con toda su carga de torería, José Tomás, El Número Uno. Disculpen la intromisión, pero en mi tierra (Palencia) hasta los mudos hablamos. Así que les voy a dar mi opinión aunque nadie me la ha pedido. Quizá esté mejor mudo, cuando pienso en lo que dijo Groucho Marx: «Es mejor tener la boca cerrada y parecer idiota, que abrirla y disipar todas las dudas». Siempre hablamos más los que pensamos menos. Ya saben: tres españoles, cuatro opiniones. Como mi timidez y respeto es mayor que mi insolencia, casi no me atrevo a atravesar el zaguán de la Peña José Tomás en Madrid. La aventura de torear podrá ser una locura pero para llevarla a cabo hay que estar muy cuerdo. Con José Tomás se saborea el mejor toreo, se mastica la tragedia, se vive la angustia, se respira emoción. Siempre fui entusiasta seguidor de este torero inmenso con pundonor y orgullo, al que no mejoró en esas cualidades Juan Belmonte ni Manolete ni nadie. Es superior a todos. José Tomás es un huracán de pasiones; yo le veo más próximo a Juan Belmonte que a Manolete, porque lo que se decía en su época de El Pasmo de Triana se dice ahora de El Pasmo de Galapagar, que desdeña el peligro, torea con asombroso coraje, siempre dando ventaja al toro con valor escalofriante. El toro no deja pensar, sólo sentir. No sé lo que bulliría en las tripas de este torero indomable cuando el pasado día 15 salió de la plaza en ambulancia tras haber conseguido su séptima puerta grande en Las Ventas. Comenté con los responsables de esta peña, Carlos Ciruelo y Celestino Ayuso, aficionados de raza e instinto, que este torero, aunque es profeta en su tierra, aún no tiene una estatua en Las Ventas. Desde este renglón me comprometo a que no cesaré hasta que no consiga que se levante un monumento a la puerta de esta plaza de toros a este enorme torero que está revolucionando la fiesta taurina. La vida de esta Peña José Tomás de Madrid es un tren que Carlos Ciruelo, Celestino Ayuso, Julio García y algún otro pusieron en marcha hace unos años en el barrio madrileño de Moratalaz, pero desde el regreso hace un año de José Tomás tiene su sede enfrente de Las Ventas (C/Alcalá 204). ¿Dónde mejor?. Abro la boca de mi bolígrafo para cantar alabanzas a esta peña de socios con casta, de exquisitos aficionados. Esta peña merece mi ovación más sincera, porque en la Cervecería-Restaurante César, donde el buen yantar es un lujo, se ha creado un rincón taurino que significa un explícito homenaje a José Tomás, madrileño y del Atlético de Madrid hasta el tuétano. Es torero de casta con pureza estética y verdad absoluta en su arte de torear. Su romance de valentía, su autenticidad, su verdad, está siendo luz de eclipse para el resto de toreros. Estoico en su serenidad y en su arrojo, levanta olas de admiración y pasión. Su peña en Madrid está a la altura de su torero. No sé lo diré a mi querido antitaurino Manuel Vicent, pero ya he pedido que se hagan socios mis amigos Joaquín Sabina, Alfonso Queipo, Virgilio Ruiz, Fernando Sánchez Dragó, Charo Sánchez Marruedo, Javier Rioyo, Pilar Pérez, Marcos García Montes, Justo Algaba, Manuel Aguilera, Carlos Herrera, Alfonso Jiménez, Ingrid Waizenegger, Charo Paukner, Antonio García Barbeito, Mark Wieting, Mariano Antolín y Jimena Bañuelos, por lo menos. La Peña de Madrid quiere crear un Premio (están estudiando el enunciado del mismo), organizar encuentros, mesas redondas, conferencias y otras actividades con el denominador común de dinamizar fuera de las plazas todo lo que José Tomás, el mejor torero de la historia, hace en el ruedo. Como aficionado, he perdido la cabeza por este torero y aún no la he encontrado. ¡Va por ti, José Tomás!. Como dijo un clásico, sólo unos pocos sueños se cumplen, la gran mayoría se roncan. Carlos Ciruelo y Celestino Ayuso, taurinos y josetomasistas hasta las cachas, han cumplido uno de sus sueños: crear la Peña José Tomás de Madrid. Apasionante experiencia. Es un honor pertenecer a una peña de José Tomás, ser tímido y sentimental, intuitivo y sincero
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